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By Steve Alten

Del autor de El testamento maya, llega l. a. segunda parte de los angeles Trilogía maya
 
Hace quinientos años, el Popol Vuh de los mayas profetizó el nacimiento de unos poderosos hermanos gemelos: los hijos de Michael Gabriel. Jacob, de cabellos blancos y ojos azules oscuros, dotado de cualidades inhumanas stories como una gran capacidad psíquica, una inteligencia especial y una visión profunda del cosmos, que sabe desde el momento de nacer que su destino va más lejos. Su hermano Immanuel, de cabello oscuro, rechaza su vocación genética y desea llevar una vida common. Pero sólo l. a. combinación de los poderes de ambos podrá resucitar al salvador, su padre, y librar a l. a. especie humana de toda una eternidad repitiendo su propia autodestrucción. Existe un gran tercer poder sobre los angeles tierra, nacido el mismo día que los gemelos. Sometida al lado más amargo de los angeles existencia y dotada de un poder especial, los angeles bella y esquizofrénica Lilith, que viajará a través de un camino más oscuro que conduce a Xibalba, los angeles versión maya del infierno. Se librará una épica batalla del bien contra el mal… y se revelará el destino ultimate de l. a. raza humana.

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Estoy cansada de jugar en posición de defensa. �Qué te parece si me enseñas a jugar un poco a l. a. ofensiva? ok. C. guiña un ojo a Lauren. —Enseguida vuelvo. —Sí, vete a follar hasta que se te salgan los sesos. — Observa cómo se aleja con l. a. muchacha. Lauren se pone a buscar a Sam con los angeles mirada. Lo localiza al lado del jacuzzi, rodeado de l. a. mayor parte de los corredores defensivos del equipo, todos teñidos del mismo tono de verde Miami. �A los angeles mierda con esto…» Y se da media vuelta para regresar al inside del edificio. —¿Estás acusándome de estar perdiendo forma? — Sam niega con los angeles cabeza, sin poder creérselo. Hudak se inclina sobre él y le escupe con su aliento a ajo. —Hemos perdido. No hay forma humana de que perdamos contra esos gilipollas semínolas del culo si tú corres como corres siempre. —Tenía ya recorridas 104 yardas, y me quedaban otras fifty four. Marqué un tanto. —No nos insultes, Mulo —interviene Keith Plourde, el co-capitán de los Hurricanes—. Desde que estabas en primaria nunca has corrido menos de doscientas yardas. —Necesito l. a. bonificación de las eliminatorias, Mulo —se queja Brian Mundt—. Sin ella estoy jodido. —A lo mejor no estarías tan jodido si supieras placar mejor —replica Sam quitándose de encima de l. a. cara al external defensivo. —Me he enterado de que hay un montón de gente que ha palmado dinero por el punto que hemos perdido hoy — afirma Keith Plourde en tono acusador—. A lo mejor tú tienes algo que ver en ello, �qué dices? Sam se abalanza sobre Plourde y lo empuja de espaldas contra una palmera. Hudak y Mundt interceden antes de que alguien lance el primer puñetazo. —¡Basta ya! —Hudak tiene las venas del cuello abultadas como serpientes—. Sabemos que el Mulo no es capaz de hacer una cosa así, okay. P. Lo que no sabemos es si nuestro hermano va a hacerse profesional. —En esta temporada, no. —Ya, �pero que pasa con l. a. del año que viene? —pregunta Jeff Larsen, apodado Bubba, important del lado fuerte del Miami, un metro ochenta y siete de estatura y ciento treinta y seis pounds de peso. —No lo sé. —Sam mira fijamente a Larsen con el corazón retumbando a causa de los angeles adrenalina—. No lo he decidido. —¡Joder! —Esta vez es Larsen el que tiene ganas de aporrearle—. Si te vas este año, nos jodes a todos. Entre estipendios y bonificaciones, estamos hablando de ciento cuarenta pavos por barba. —Ciento cuarenta y cinco —corrige Mundt. —La mayor parte de nosotros no tenemos esperándonos ahí fuera un contrato con l. a. GFL de doscientos millones de dólares —ruge Matt Eterginio, el profundo libre del equipo. —No lo tenemos ninguno —corrige Sam—. Y tú, Matt, se supone que vas a graduarte en lengua. Naturalmente, también se supone que tienes que jugar de profundo libre, pero eso no ha sido obstáculo para que los angeles FSU se haya pasado l. a. tarde anotando puntos a tu costa. —Está bien, que se calme todo el mundo —ordena Hudak—. Mira, Mulo, somos tus compañeros de equipo. Tus hermanos. Y los hermanos permanecen juntos. �Los hermanos permanecen juntos…», esas palabras reverberan en su cerebro. —¿Vas a quedarte con nosotros, Mulo?

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